
Joost Oomen
La oca en la Luna
La gran belleza fue una revista de relato, ilustración, poesía y fotografía. Cada tres meses elegían un tema distinto en torno al cual giraban las colaboraciones. El relato La oca en la Luna se publicó en el número 16 de la revista, con la temática “Ahora”. Celebramos la presentación del número de la revista en el festival de literatura Efímera III, donde me invitaron a hablar de esta traducción en la Casa del Lector de Madrid, en marzo de 2022.
Características
Idioma original: neerlandés
Traducción: español
Título original: Het eendje op de maan
Autor: Joost Oomen
Traductora: Irene de la Torre
Revista: La gran belleza
Número de la revista: 16
Género: relato
Fecha de publicación: 2022
Fragmento
En la cara oculta de la Luna nada una oca. O no, no nada una sola, nada un grupo de ocas en el lago del cráter de un meteorito. Las ocas son blancas, pero nadie repara en ello, porque la cara oculta de la Luna está sumida en la penumbra. La única luz que conocen las ocas viene de las estrellas. Estas están demasiado lejos como para ser soles enteros, así que, en todas sus vidas, las ocas solo ven destellos blancos estelares.
Aun así las ocas no son infelices en la oscuridad. Nadan, comen y se lavan a tientas. Los huevos eclosionan en las tinieblas y las crías de oca plumosas abandonan por primera vez la cálida camada que formaban con sus hermanos y hermanas sin haberse podido mirar nunca a los ojos.
Un día, una oca todavía joven no se choca contra un nido, ni contra otra oca, sino contra el borde del agua. Todas las ocas a las que les había sucedido esto antes, en los millones de años de existencia de la Luna, se dieron la vuelta enseguida para volverse a deslizar en el espejo. Pero esta oca no. En lugar de dar media vuelta, toca el fondo con sus patas anaranjadas y sale del agua contoneándose. Se sacude el cuerpo, dejando caer gotitas de agua sobre el polvo gris reseco. La oca blanca sube por la pared del cráter, las plumas de su cola danzan de izquierda a derecha en la oscuridad.
Ante la oca se encuentra la superficie lunar, que está llena de rocas, hoyos, cañones profundos, campos gravitatorios, pendientes que suben a lo largo de kilómetros seguidos y vuelven a bajar de golpe, pero la oca no puede verlo, porque todo está oscuro.