Irene de la Torre

La isla rural  

La isla rural es un proyecto de Irene de la Torre basado en la idea de la despedida de la Mallorca rural. Un homenaje a todas esas personas que trabajaron tanto los campos antes de la llegada masiva del turismo. Es esa otra Mallorca que nadie conoce, o que todos han olvidado. Las fotos son de los años cincuenta, sesenta y setenta en la zona rural de la isla. Representan el trabajo y la vida en el campo. Precaria pero sencilla. Los textos son una reproducción, muy poco modificada, de lo primero que se le ocurría a la madre de la autora cuando veía las fotografías.

Es una publicación elaborada con mucho mimo, con nuestras manitas e impresa en una copistería de barrio, al estilo DIY, sin ningún tipo de intermediario ni de distribución, por eso las vendo y las distribuyo yo con mucho cariño. En la actualidad hay tres puntos de venta en Madrid: Arrebato libros, Bluechair Madrid y Librería Elástica. Algunas veces las vendo en ferias de fanzines. Pero si no puedes esperar a las ferias o no vives en Madrid me puedes escribir y con mucho gusto te hago llegar tu ejemplar. Lo importante es que la memoria histórica permanezca viva.

Disponible en inglés, alemán, catalán y español.

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Características

Título: La isla rural
Idioma original: español
Idiomas: español, catalán, alemán e inglés
Editorial: Froitas
Autora: Irene de la Torre
Traductoras: Lauren Moya Ford (inglés), Birgit van de Sand (alemán) e Irene de la Torre, Antonia Perelló y Aina Climent (catalán)
Diseño: Isabel Cambiella.
Fotografías: álbum familiar de Antonia Perelló
Género: memoria histórica y fotolibro
Fecha de publicación: 2018

Fragmento

Safareig. Estanque del huerto, era el huerto de una amiga mía, no vamos a poner fantasías porque podría decir que era el huerto de casa de la abuela, pero no teníamos un estanque así. El estanque del huerto de una amiga mía que me estaba fotografiando, por eso no sale, y en verano lo hacíamos servir para nuestros chapuzones. Era todo muy rústico, hasta el flotador era el interior de un neumático, no era un flotador de colores. Todo muy rústico. Mi padre, el abuelo, nos supervisaba, nos cuidaba, nos vigilaba.

Era un agua verde estanque pero a la vez cuidada y tratada, porque era muy grande y a diario la reponían, ponían de nueva, la usaban de nuevo para regar. Regaban todos los días y ponían de limpia y era el sistema. Nada de cloro, cada día vaciaban para regar y luego ponían de limpia. Era precioso, lo que se llevaba en el pueblo, estilo pueblo rústico de los años setenta. Las casas de campo importantes tenían uno. Los que tenían huerto siempre tenían un estanque porque necesitaban regar en verano. El objetivo era regar, no bañarse, pero luego lo utilizaban los chicos del pueblo para bañarse. Ahora las hacen rústicas porque quieren aparentar esto. Nadie puede regar con cloro, se morirían las plantas. Esto era una amiga del pueblo al otro lado de la casa.

La sofisticación barata.