
Irene de la Torre
Infinito más uno
Convocatoria de relatos Altavoz Cultural 2022.
Altavoz Cultural es una plataforma sobre literatura que organiza certámenes. El relato Infinito más uno fue incluido en su convocatoria de relatos, poemas y altavoces de 2022.
Características
Título: Infinito más uno
Idioma original: español
Idioma de publicación: español
Autora: Irene de la Torre
Antología: Relatos, poemas y altavoces 2022
Género: relato
Fecha de publicación: 2022
Fragmento
Cuando me enseñaron el infinito en el instituto aprendí lo que era el vértigo. Se iniciaron las náuseas y los mareos, no recordé lo que había desayunado aquella mañana, ni lo que había cenado la noche anterior. Tampoco entendí muy bien, y sigo sin entender a día de hoy, por qué motivo perverso tuvieron que enseñarnos eso, en el primer curso de secundaria. Destrozar parte de unas ilusiones preadolescentes, ingenuas y verdes, ese ocho tumbado, de un lado a otro, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Y es que fue a partir de ese día, a partir de ese preciso instante, que cada mañana, al despertarme, al unísono con el timbre punzante del despertador, me empezó a martillear el pensamiento del infinito más uno, ese número adicional, esa coletilla. Ese espacio inhabitable y pantanoso, que se extiende pero que no existe, o sí, el último número de la enumeración. Ese universo que se dilata y que crece y que no termina nunca.
Por un momento pensé que sería algo pasajero. Sin embargo, semanas más tarde, en clase de Matemáticas, siempre en clase de Matemáticas, sopló un viento en el exterior que hacía volar las hojas de los árboles, agitaba las ramas, daba con furia contra los cristales de los ventanales del aula, y, desde mi pupitre, volví a experimentar el vértigo. Tuve que agarrarme fuerte al escritorio, el susurro de mi piel temblando ligeramente, el profesor hablando y escribiendo con tiza números, ecuaciones, raíces cuadradas, equis, cuatros, cincos, veintes, infinitos, infinito partido por infinito. En esos momentos observé, de reojo, al otro lado de la ventana del aula, a los pocos pájaros de la zona volar ladeados. Me metí en sus carnes y pensé en lo difícil que les estaría resultando respirar así, contra la dirección del viento. Entonces llegó el infinito al cuadrado, en clase de Matemáticas, de alguna manera o de otra siempre en clase de Matemáticas, aunque algunas veces también en las de Música.