
Fiona MacCarthy
Walter Gropius: La vida del fundador de la Bauhaus
Biografie over Walter Gropius, de oprichter van het Bauhaus.
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Originele taal: Engels
Vertaling in: Spaans
Co-vertalers: Miguel Marqués en Eva Duncan
Auteur: Fiona MacCarthy
Uitgeverij: Turner
Literair genre: essay
Publicatiedatum: june 2019
ISBN: 978-84-17141-88-2
Oorspronkelijke titel: Walter Gropius: Visionary Founder of the Bauhaus
Oorspronkelijke uitgeverij: Faber and Faber Ltd
Jaar van uitgave van het origineel: 2019
Fragment
I Berlín 1883-1907
En los últimos años de su vida, Walter Gropius recordó un episodio de su infancia que le pareció significativo: “Cuando era pequeño me preguntaron por mi color favorito. Durante años, mi familia se estuvo burlando de mí por contestar, después de pensármelo un momento, ‘Bunt ist meine Lieblingsfarbe’, que significa ‘mi color favorito es el multicolor’”. Lo que a él le fascinaba realmente era los colores del arcoíris. Las tempranas ansias de variedad de Gropius acabaron siendo sólidas y duraderas: su gusto por estilos de edificios completamente distintos, desde el griego clásico hasta el japonés del siglo xx; su amor por la música, que incluía tanto a Schönberg como a los Beatles; las mezclas insólitas y a veces provocativas de artistas creativos que formaban su círculo de amistades. Tal y como diría él mismo en el discurso que dio en Chicago por su setenta cumpleaños: “El profundo deseo de incluir todos y cada uno de los componentes vitales esenciales en lugar de excluirlos en beneficio de un enfoque demasiado cerrado y dogmático es algo que me ha acompañado siempre”.
Gropius nació el 18 de mayo de 1883 en Berlín, capital imperial de rápida expansión, donde la variedad había pasado a ser una forma de vida. Lo bautizaron con el nombre de Adolf Georg Walter Gropius, en la iglesia neogótica de Friedrichswerder, diseñada por el arquitecto Karl Friedrich Schinkel. Durante la infancia entró en contacto con una auténtica revuelta de estilos arquitectónicos, gótico y románico, barroco y neoclásico. El desafío de la ciudad, tal y como lo llegó a concebir, era intrigante y exigente. ¿Cuál era la ciudad ideal? Y ¿cuáles eran las responsabilidades de un arquitecto con respecto a la formación de una ciudad? Tras la victoria de la guerra franco-prusiana y la unificación de Alemania en 1871, Berlín se perfilaba como una capital europea próspera y potente, una ciudad a la altura de Londres, París o Viena. Su población pasó de 826.000 en 1871 a 1,9 millones en 1900. El entusiasmo de la expansión vino acompañado de las inevitables dificultades sociales.