Joost Oomen

El sol al caer

Soms zijn de dingen in een verhaal belangrijker dan de personages die ze beheersen. El sol al caer gaat over de reis die een jongen, een meisje, een oog en een pols afleggen om samen te zijn. Nouvelle van Joost Oomen.


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Originele taal: Nederlands
Vertaling in: Spaans
Auteur: Joost Oomen
Vertaler: Irene de la Torre
Uitgeverij: Ediciones Franz
Literair genre: nouvelle
Publicatiedatum: mei 2024
ISBN: 978-84-125815-9-1

Oorspronkelijke titel: De zon als hij valt
Oorspronkelijke uitgeverij: Wintertuin
Jaar van uitgave van het origineel: 2016

Fragment

Querido ojo:

Soy una muñeca. Un trozo de hueso hecho del calcio más resistente recubierto de una capa de carne seca y de piel frágil. Estoy en la habitación de una chica en el sur de España. Me ha dejado encima de una cómoda, entre un despertador de viaje con agujas luminosas y una figurita de plástico de un pitufo. Cuando cae la noche, la tenue luz verde de las agujas se proyecta sobre mi piel. El pitufo sostiene una caja de regalo en las manos, y no sé lo que guarda dentro.  

Hace un tiempo no era una muñeca separada de un cuerpo, sino que formaba parte de un bigotudo conductor de camión. En la parte delantera de la cabina él había construido un pequeño altar. Contra el parabrisas se apoyaba una matrícula con el nombre de su hija grabado, y junto a ella había una desgastada navaja de la marca Opinel. De niño, el conductor se había cortado el dedo con ella mientras afilaba un palo, la cicatriz seguiría en el dedo si yo todavía lo tuviera. La navaja plegada se había vuelto pegajosa por la sangre coagulada y costaba mucho volver a abrirla. Aunque hacía mucho tiempo que el camionero no la utilizaba, si la perdiese revisaría todos los bolsillos de su ropa presa del pánico. Despejaría toda la cabina removiendo los cojines y los periódicos, retiraría las bolitas de madera del asiento, apartaría todo lo que no se encontrase fijo en el camión y, si aun así no diera con la navaja, retrocedería cientos de kilómetros, deteniéndose en todas las zonas de aparcamiento en las que hubiera estado para arrastrarse sobre el asfalto y buscar su vieja navaja caída en desuso.